A mi niña interior.
Sostienes tu silencio en vano,
enredado entre recuerdos que son pena.
Apóyate en mi hombro, rígido y cansado,
y guarda tus lagrimas en mi piel de seda.
Regálame una sonrisa cómplice,
y yo te regalare una mirada...
que tejera con hilos de hierba,
pájaros que canten por las mañanas.
Seré cartero de noticias vagas,
que con placidos susurros...
extenderán caminos de esperanza
a un pasado sin escrúpulos.
Tú, crepúsculo enfurecido,
enciende las llamas del olvido,
y convierte en suave ceniza,
dolores de un pasado vacío.
Hazle recordar a esa niña,
esa niña que yo tanto quiero...
que el amor y la buena suerte,
tocaran su puerta en Febrero.
Ambos le regalaran una luna
construida de seguridad y aliento,
y un espejo que le devuelva,
todo el amor que guarda en su pecho.
Gaby
Gral. Villegas
30/04/1999
23:09 hs.
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